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Hacía más de media vida que no pisaba esta isla, Menorca y he de reconocer que de todas es la que menos me gustaba.

Pero simplemente me di cuenta que era un vago recuerdo que tenía de ella. Porque cuando me llevaron allí Victoria & Richard desde Inglaterra, para retratar su historia de amor. Caí rendida a sus pies. Ver esa puesta de sol en Can, cuando fui el día antes a conocerlos y ultimar los últimos detalles, pude comprobar que estaba totalmente confundida. Sus colores me recordaron a los colores de la Toscana, esa puesta de sol que hacía que pareciese que llovía virutas de oro sobre los parrales. A veces siento que no consigo retratar ni la mitad de belleza que nos brinda la
naturaleza.

Victoria es tan increíble, amante de la estética y perfección, quiso maquillarse ella. Todo un ritual verla como disfrutaba, lo delicada y meticulosa que es con todo el proceso. La verdad que fue maravilloso poder ser testigo de ello.

Corriendo fui a la Villa del novio para hacerle fotos con sus damos de honor. Cómo me gusta este momento, es una de esas cosas que me encantaría que adoptásemos como costumbre, siempre lo digo, lo sé, pero es que me parece maravilloso ver como el hombre se involucra al mismo nivel o más que la mujer en las bodas.

Y de nuevo ya estaba en el hotel con Victoria, acababan de llegar sus damas de honor mientras terminaba de arreglarse con su madre mientras su padre estaba de camino para llevarla al altar.

Otros de los momentos que me parecen súper bonitos. Más desde que fui madre. Ese momento cuando el padre y la hija recíprocamente se miran por primera vez antes de dar el si quiero. ¿Qué debe sentir el padre? Porque yo me pongo en su lugar y como madre, creo que se me pasaría toda la vida de mi gran amor, mi hjo, por delante de mis ojos, empeñándomelos y dificultándome ver, en el hombre que se ha convertido. Me emociono de sólo pensarlo. La verdad que una boda, es mucho más que un si, quiero. O el amor que se tienen dos personas. Hay muchas caras del amor manifestándose ese día. Por eso hago bodas. Por eso amo mi trabajo. Por eso lucho por poder mantener este ritmo loco que es ser fotógrafa de bodas de destino internacional. Porque ganarte la vida retratando el amor, es un privilegio.

Gracias a todas mis bellas parejas por darme esa oportunidad y por todas esas que quieran que fuese su fotógrafa pero no pude por tener la fecha ocupada.

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