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Mi historia con Marina se remonta a un momento de la vida de esos que llamamos casualidades.

Estaba trabajando en una boda en unos de mi restaurante favoritos en Ibiza, La Escollera y los novios habían contratado después de mi a una Wedding Planner.

Y ahí es donde entra Marina, ella era la Wedding Planner.

Fue un amor a primera vista, tuvimos una conexión maravillosa hablando sobre la vida y lo que amamos el deporte y cómo la vida nos separó forzosamente de la competición de nuestros deportes respectivos. Pasamos nuestros momentos libres hablando como si nos conociésemos de toda la vida.

Así que el día que te llama una Wedding Planner y te pide que seas su fotógrafa de bodas, con la cantidad de increíbles fotógrafos que conoce, y te elige a ti… ese día sonríes mucho, pero que mucho.

Sumando a que su boda la va organizar los primeros Wedding Planners en los que te fijaste cuando empezaste a ser fotógrafa de Bodas… mis queridos Bodas de Cuento y fue como yo lo esperaba, un auténtico honor trabajar de su mano.
Y con José Fernandez Life, videografo, que no hay boda con él sin nuestros ratitos arreglando el mundo.

Así que me pasé el año tachando los días que quedaban para hacer su boda.

Marina me iba contando cositas de cómo iba a ser su día y yo la notaba como se iba poniendo nerviosa poco a poco, cosa normal. Ella me decía que ahora entendía a sus novias más que nunca. Lo que me hacía sonreír porque no hay nada como estar en la piel del otro. Yo pensé que el día de su boda iba a estar muy nerviosa por quererlo organizar todo, cosa normal al tener la profesión que tenía.

Pero nada más lejos de la realidad, de verdad que ojalá todas las novias disfrutasen tanto de sus bodas como lo hizo Marina junto a Zac, ese hombre que la mira sabiendo que es ella sin duda su compañera de vida.

Gracias por hacerme sentir como siempre una más en la familia, mi bella Marina.

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