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Esta boda fue de esas que puedes tachar un sueño cumplido. A pesar de ser un viaje de 24 horas, desde que estás en el aeropuerto, hasta que llegas a Sant Luis Obisco, en California. Conducir por esas carreteras, descubrir esos paisajes además de llevar la adrenalina de conocer por fín en persona a Claire & Jeff, hizo 24 horas pasasen sin enterarme.

A la mañana siguiente cuando desperté, fue fascinante conocer el pequeño pueblo de Sant Luis, es tan entrañable. Era como estar dentro de una película, de esas que veía de niña. Y he de reconocer que su iglesia de 1772 me robó enteramente el corazón nada más verla. Se podía sentir el peso de su historia, notabas como te abraza nada más poner un pie dentro de ella.

Pero he de reconocer que mi momento favorito, después de conocer a Claire, fue llegar al Rancho donde se hizo el cocktail, cena y baile. La mezcla de los animales, la naturaleza, esa luna llena que bañaba la noche, la dulzura de los novios y unos invitados llenos de buena vibra, me tenían con una continua sonrisa dibujara en mi cara.
Ha pasado el tiempo y sigue apareciendo mientras lo recuerdo para escribiros estas líneas.

Me siento tan agradecida a mi profesión… poder estar en ese momento en el que la felicidad es el mayor protagonista. Ser fotógrafo de bodas de destino te regala poder conocer otras costumbres, lugares, rituales, pero sobre todo sus gentes. La vida es una colección de momentos que vamos recopilando por el paso de los días. Y esta boda es uno de esos momentos, que no suelto en mi memoria.

Claire, sabes que sigues en mi corazón y que me sigue poniendo feliz cuando nos intercambiamos algún mensaje en las redes estoy segura de que algún día volveremos a vernos.

Venue: Santa Margarita Ranch // WP: Sandcastle Celebrations // Videographer: Randy Cordero Catering: Ribline

Rancho:

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